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Historia del Gremi de Forners de Castelló

El nacimiento de la gastronomía festiva

Las referencias a la importancia del pan en las celebraciones de Castellón se remontan a tiempos ancestrales. El doctor en Filosofía y Letras Ávaro Monferrer recuerda en su libro ‘La Magdalena, del mito a la actualidad’, que para una de las primeras romerías de las que existe constancia, en 1375, ya se preparó pan artesano:

[…] con el traslado en 1252, el Castell Vell queda abandonado. Entre sus muros […] queda la antigua capilla que se supone que ya estaba dedicada a Santa María Magdalena. A ella se dirigían procesiones penitenciales, tal como era costumbre en la Edad Media. La primera referencia es de 1375, cuando la villa está afectada por una epidemia de peste negra. Se trata de una rogativa para el cese del contagio. El municipio había encargado harina con el fin de amasar el pan bendito […]

Ávaro Monferrer

También destaca Monferrer la costumbre de dar pan artesano a cada romero por el hecho de participar en la procesión a la ermita:

[…] en 1590 se encargó 1 cafiç forment que se pastarà i de sarines i vi i altres gastos[…] para aquellas personas que iban a la romería a comer gratis ese día […] (página 220).

Ávaro Monferrer

Una tradición que se mantiene en la historia reciente (hasta la llegada del coronavirus) con el reparto de ‘rotllos’ para los romeros que participan en la Romeria de les Canyes en las fiestas de la Magdalena.

GREMI DE FORNERS

Con la llegada del siglo XIX los Gremios que agrupan a los trabajadores de oficios artesanos desde la Edad Media ganan protagonismo. El Gremi de Forners de Castelló, además de trabajar por la profesionalización de sus integrantes y una producción creciente del pan artesano, se implica desde muy pronto en las celebraciones de la ciudad. Álvaro Monferrer recoge la participación del ‘Gremio de Panaderos’ en la procesión de Penitentes que tiene lugar el día de la Romería de la Magdalena de 1909:

A continuación de esta procesión [la ‘tornà’], desfila la de Penitentes, de la que forman parte las cofradías […], alguna gayata manual y los ‘carros triomfants’, otro de los testimonios del pasado barroco que perdura en la noche de la romería de la Magdalena. En ellos se representan momentos de la vida de Jesucristo, la Virgen y los santos o los misterios de la fe. Su finalidad era pedagógica mediante el espectáculo […].
Antiguamente los cuatro carros iban a cargo de los respectivos gremios de molineros, panaderos, ordinarios y labradores del Raval. Así lo explicaba Carlos Sarthou al atestiguar la presencia de los carros abriendo la procesión de los Penitentes de 1909. […] El primero de ellos, con el recuerdo de la Magdalena profana, estaba preparado por el gremio de molineros. Desfilaba seguidamente el carro alegórico a la cena en casa de Simón el Fariseo, escena en la que la Magdalena lava los pies de Jesús con lágrimas de arrepentimiento y los enjuaga con sus cabellos. Esta escena, estaba a cargo del gremio de Panaderos […] (páginas 121-122).

Ávaro Monferrer

Además, Monferrer recuerda que uno de los momentos claves de esta procesión se desarrolla en un lugar también relacionado con el sector panadero, el Forn del Pla:

[…] donde los niños que intervienen en la representación de las Tres Caigudes, se arrodillan ante el Cristo crucificado de la Cofradía de La Sangre […]

Ávaro Monferrer

GAIATA PROPIA

De forma paralela, el libro ‘Historia de las fiestas de Castelló, València’ recoge que ya en 1940 el Gremio de Panaderos contaba con su propia gaiata:
“[…] las gaiatas para la procesión de 1940 serán las de la Cámara Agrícola, Gremio de Alpargateros, Gremio de Panaderos, Sindicato Arrocero, Gremio de San Isidro, la Fertlizadora, el Casino Antiuo y el Regimiento […]” Desde el inicio de las celebraciones hasta la actualidad la propia Romería da prueba de la importancia del sector panadero al discurrir por los antiguos molinos harineros. Monferrer recuerda que, tras llegar a la demarcación de la parroquia del Carmen: […] “El grueso de las comitivas continuará por el Camí dels Molins” […] hasta rebasar el tercero. […] (pag. 103-104).

PREGÓ E HIMNO

El pan artesano se mantiene así hasta el siglo XX como uno de los principales sustentos de la población de Castelló y el ‘rotllo’ se consolida como gran emblema festivo recordando cada año lo la leyenda de la fundación de la ciudad:

Cuenta la leyenda más popular que los habitantes del Castillo de Fadrell dispusieron su bajada oficial para la tarde del tercer sábado de Cuaresma. […] El traslado tomó un carácter festivo y como eran conocedores de que sería largo y fatigoso, colgaron faroles de sus gaiatos para iluminarse ante la previsible noche que pasarían al raso y también cogieron provisiones, especialmente ‘rotllos’, panes redondos con un agujero en el centro paracolgárselos alrededor de sus cuellos para transportarlos más fácilmente […]

Ávaro Monferrer

La incorporación del ‘rotllo’ como distintivo de la fiesta se populariza con la recuperación de las celebraciones tras la Guerra Civil. Prueba de ello es que el ‘Pregó de les festes de 1945’ (Carlos G. Espresati) hace especial mención al esta elaboración panadera y el pan artesano en las celebraciones.

Además, el ‘rotllo’ llega a cobrar tal importancia como emblema festivo que también en 1945 da nombre al pasodoble que se consagra como himno de las fiestas, el ‘Rotllo y canya’ de Josep Garcia.

ACTUALIDAD

En los últimos años -hasta la llegada del coronavirus- el Patronat de Festes repartía cerca de 150.000 ‘rotllos’ artesanos en el día de la Romería, rememorando la leyenda del traslado. Y las panaderías artesanas del Gremi de Forners elaboraban otros tantos para los miles de ‘festeros’ que los colgaban en sus blusas magdaleneras, en las cañas de la Romería y en los carros y carromatos. Monferrer detalla de manera entrañable las características del ‘rotllo’ castellonero en su libro sobre la Magdalena que “[…]Los hay de varios tamaños, desde el pequeño, apenas un bocado dulce adornado con anisetes de colores, que atado con la cinta romera secuelga en la solapa con un imperdible, hasta el más grande, sazonado como una buena hogaza, que llevarán al cuello los monaguillos de la comitiva del clero a su entrada a la ciudad. El oficial tiene unos 20 centímetros de diámetro y se amasa con harina, agua, aceite, levadura y anisetes. […] (página 105).
Todo un símbolo de ‘la festa’ castellonense con ocho siglos de historia.